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Pegaso Z-102


 

 
     

 

Berlineta Touring Panorámica BT PO Ref. 75 

 

 

 

El último Pegaso

  

Todo lector de este artículo sabe que en algún lugar hay un cobertizo o un garaje que da cobijo al coche de sus sueños. En 1987 se encontraron las carrocerías sin montar de dos Ford GT-J, pero un Inglés fue mas listo que los yanquis y dichas carrocerías terminaron saliendo del país. Esta historia va sobre otro de esos infrecuentes hallazgos, éste en concreto afecta al legendario Pegaso español, “mi” coche favorito.

 

Presentado en el Salón del Automóvil de París de 1951, el Pegaso prometía todo lo que siempre habíamos soñado sobre un coche deportivo. Se ofrecía con carrocerías especiales de Touring o Saoutchik (también de la propia fábrica) y disponía de una selección de motores V-8 desde los 2,8 a los 4,5 litros, con opción de compresor y dos, cuatro u ocho carburadores Weber. La impresionante estabilidad del Pegaso en la carretera se debía a su diseño superior y excelente distribución de pesos, y llevaba la caja de cambios en combinación con el eje trasero.

 

Recuerde que esto ocurría poco después de la Segunda Guerra Mundial, cuando Europa se encontraba en medio de su recuperación económica. El deportivo Pegaso atrajo la atención mundial a la empresa española, pero eran los camiones lo que la empresa quería vender y necesitaban el espacio que la producción de coches ocupaba.

 

Por ello, en 1957 se cesó la producción del deportivo del caballo volador para permitir que la empresa se concentrara en el creciente negocio de producir camiones y autobuses. Por muy malo que esto sea para la afición, a la empresa le va bien en la actualidad y sus camiones de alta calidad se producen todavía.

 

El coche objeto de este artículo fue montado cinco años después y se le llamó “el ultimo Pegaso” en la prensa española. Los protagonistas de esta historia son dos hermanos estadounidenses, uno de ellos residente en California y el otro en España, pero al igual que en la clásica historia de la señora española que se esconde tras su abanico, parece que hay algo de misterio alrededor de cada Pegaso.

 

Barney Quinn llegó a España a comienzos de 1954 como capataz de la construcción de la base aérea de Torrejón de Ardoz en Madrid. El mismo año se casó con una joven española, funcionaria del estado en Madrid. Una vez que la base se terminó, Quinn obtuvo la condición de residente y se unió al Real Automóvil Club de España, donde hizo muchos conocidos.

 

En 1961 adquirió uno de los últimos Pegaso Z-102-SS coupé carrozado por Saoutchik, dotado del mas reciente motor de 3,2 litros. Antes de dejar los EE.UU. él ya había competido con éxito en carreras de coches deportivos y esta cualidad la mantuvo, ya que se le atribuye el hacer el trayecto Madrid-Málaga vía Granada en cuatro horas y 38 minutos (a 104,20 kph) en su Pegaso.

 

En 1963 su hermano Harry y la mujer de éste vinieron a España con la intención de adquirir un Mercedes-Benz 300 SL. Pero tras ver el Pegaso de su hermano Barney, le pidió que le comprara uno tan pronto como se presentara la ocasión. Tal y como anotamos anteriormente, la fábrica había suspendido definitivamente la producción en 1957 (tras producir sólo 125 Pegasos aproximadamente), por lo que esta tarea podría presentar dificultades.

 

Poco después, Barney Quinn encontró el Pegaso objeto de éste artículo en un concesionario de Madrid. Había sido montado en 1962 y adquirido por alguien que aparentemente lo usó sólo en raras ocasiones, ya que sólo tenía 400 Km en el cuentakilómetros. El coche tiene número de chasis Z103, lo que significa que pertenece a la última serie producida; sin embargo el motor tiene prefijo del Z102 y es de diseño de árboles de levas en culata, cuando el típico serie Z103 tenía el motor de varillas y balancines. Otros numerosos detalles denotan que el coche fue montado utilizando restos de producción. En cualquier caso, Harry Quinn mandó raudo un telegrama de contestación con la frase: “Cómpralo!”

 

La carrocería es un dos volúmenes de Touring perteneciente al último diseño con parabrisas panorámico , pero sin los “cuernos de toro” cromados o entradas de aire en el frontal y la trasera del primer dos volúmenes mostrado en la edición de Abril de 1980 de Car Collector. Además, no existían mas emblemas de coche, por lo que en el capot trasero se le instaló un emblema de mayor tamaño procedente de un camión. Sin embargo, la percepción general es de alta calidad y manufactura. Mientras examina la fotografías, nótese la gran cantidad de detalles propios de tiempos pasados. Recuerdo como las puertas cerraban con el típico ruido seco y grave que sólo se da cuando aquellas ajustan perfectamente.

 

Si Vd examina el concepto general del diseño de Touring, Vd se da cuenta inmediatamente de la herencia italiana de ajuste y terminación, ejecutada perfectamente. El coche abunda en detalles de mucho gusto. Examine el emblema de Pegaso en la cubierta del radiador: es en sí mismo un diseño, que faltaba en el coche anterior mostrado en Car Collector. El caballo volador de Pegaso es omnipresente, pero su expresión mas elegante se da en el puño de la palanca de cambios y el las palomillas de los cubos de rueda.

 

Me abstuve de fotografiar la de la rueda delantera izquierda porque era una reproducción y, aunque perfectamente funcional, carecía del delicado diseño de la original. Mientras conducía el coche a su lugar de residencia desde el puerto de descarga en la costa este, Harry Quinn perdió la palomilla en algún lugar del medio oeste. Quinn invirtió tres día buscando la palomilla en las carreteras desde una avioneta alquilada, pero finalmente tuvo que conformarse con una hecha a mano para poder continuar su camino hacia California.

 

Tras convivir con el coche en el trayecto transnacional, Harry tenía claros los detalles necesarios para mejorar su exclusivo coche. Sirva para ilustrar el problema de poseer un coche prácticamente huérfano la exposición de los comentarios de su hermano, respondiendo a las demandas presentadas por Harry:

 

1. La pintura no es problema: se puede comprar de la fábrica.

 
2. La palomilla del lado izquierdo, GRAN PROBLEMA: no existen nuevas, pero podría encontrar alguna en un desguace.

 
3. Parte del cubo de la rueda izquierdo; esto es un problema debido a que las ruedas son italianas (Borrani). Podría comprar una buenas de segunda mano.

 
4. Tambor de freno del lado izquierdo, podría estar disponible.

 
5. Juntas del motor?? Dudo que las necesites; Este motor no sufre normalmente de pérdidas procedentes de juntas, con excepción del cárter de aceite y cualquier mecánico podría fabricarte la junta. Comprueba dos sitios famosos por perder aceite:
a) La bomba de gasolina donde contacta con el movimiento del cigüeñal; si hay indicios de aceite, cambia la junta anular.
b) El peor sitio es la toma del cuentarrevoluciones; observa en el bastidor que hay debajo de su conexión al motor, o a la derecha en la parte de atrás del motor. Si hay aceite fresco debajo esto significa que es de ahí de donde se escapa el aceite. Cambia la junta de corcho de la conexión de la toma de cuentarrevoluciones o utiliza estopa suave de algodón.

 
6. Visor antideslumbrante del lado derecho – MALO; sugiero que compres dos allí ya que así serán iguales; aquí no se pueden conseguir.

 
7. Todos los emblemas originales son imposibles, pero puedo conseguir los de los camiones, que son mas grandes.

 
8. He estado intentando durante algún tiempo conseguir un libro de instrucciones, incluso uno prestado para fotografiarlo, pero sin suerte.

 
9. Pilotos traseros y sus marcos – otro tanto; los chicos los hicieron como piezas únicas.

 
10. Mangueras del radiador – utiliza las ajustables de tipo americano – Mucho mejores.

 
11. Cenicero. Guau! Ésta sí que es mala. Debería habértelo enviado por correo aéreo certificado. Era del tipo insertable, chapado en oro, con una hermosa cabeza de caballo en plata sobre la tapa. Probablemente lo tenga algún empleado de la naviera escondido en su macuto.

 
12. Bujías. Tal y como te conté en mi carta del 11 de agosto último, había diez bujías francesas nuevas en una caja bajo la rueda de repuesto, las mejores del mundo. Quedaron en los cinco primeros lugares en la Mille Miglia. Probablemente el "H. de P." de Nueva York las encontró y las reemplazó por unas mierdosas, porque aquellas cuestan $ 5 cada una. Pero usa Champion; si encuentras una que la vaya bien, sigue con ella.

 

Barney termina con una oferta tentadora:

 

“Tengo una carta de un tipo en el norte de España que tiene uno de los últimos modelos, de línea perfecta, como tu Pegaso, y otro que no funciona y que el compró para piezas. Me pidió que le hiciera una oferta por los dos. Podríamos comprar los dos!”

 

A pesar de que los hermanos acabaron no comprando mas Pegasos, Barney mantuvo una relación estrecha con empleados de Pegaso y alucinó cuando éstos le mostraron un recorte de un periódico de Barcelona que decía: “Un diablo de la velocidad estadounidense tuvo que pagar una multa de $300 a la policía de California por romper todos los récords de multas por exceso de velocidad en la autopista de peaje de San Francisco”. Barney comentó: “Naturalmente, piensan que eras tú y están encantados.

 

Barney se convirtió en novelista, especializado en historias de aventuras en el oeste americano, pero su primera novela de misterio se llamaba “El asesinato del Pegaso” e iba sobre el coche de su hermano. Una revista de club de coches española comentó: “Entonces, el último Pegaso fabricado no sólo forma parte de la colección de un hombre acaudalado, sino que además ha sido la inspiración de una novela que podría hacerse famosa.”

 

La misma publicación comentó sobre su propietario: “Es un hombre rico, propietario de varias concesiones de la Coca-Cola en California, que posee varios automóviles, pero el Pegaso, por su estatus de pertenecer a la última serie, será una fuente de orgullo para él entre sus amigos propietarios de coches deportivos.”

 

Esto fue realmente una predicción, pues el coche se exhibió y obtuvo el primer premio en el Autorama de Sacramento en 1966. El coche también obtuvo un segundo puesto en el Concurso de Elegancia Macerro en Davis, California, en 1968. En 1969 el coche obtuvo el primer puesto en el Concurso de Elegancia de San Francisco.

 

Esta ha sido la historia del último Pegaso, pero tal y como con cualquier otro Pegaso, la hazaña nunca termina cuando se persigue acorralar a estos caballos voladores. Como historiador de Pegaso, otro coche hizo su aparición cuando investigaba “el último”.

 

Otro último Pegaso

 

Cuando visitaba a un Vicepresidente de Pegaso, a Barney Quinn se le mostró un coche anterior pensado para ser un Pegaso de carreras-competición, de construcción entera en aluminio y muy bajo. Tenía volante a la izquierda con un parabrisas individual para el conductor y un largo reposacabezas prolongado a lo largo hasta la trasera, donde se fundía con el maletero. El coche tenía asientos envolventes y una cubierta del lugar del pasajero al estilo del Jaguar tipo D.

 

A pesar de ser muy aerodinámico y de tener los faros carenados al estilo del Bisiluro de récords de velocidad, nunca se demostró su potencial, ya que el cigüeñal de su motor con compresor de 4,2 litros se rompió en una prueba en el banco a 7.500 rpm. Como no había piezas de repuesto, el coche acabó aparcado allí sin motor.

 

El ejecutivo de Pegaso pensó que Barney debería poner ésta carrocería en el chasis de su Saoutchik Coupé. Sin embargo, el coche era de estricta competición, con el peso de la carrocería de sólo 200 kilos contra los 800 del coupé.

 

Barney había restaurado su coupé de arriba abajo recientemente, incluyendo un interior en cuero del Marruecos español de colores rojo y verde, y contestó: “Tirar todo este lujo por una carrocería de carreras desnuda sería criminal”. El acuerdo valía $ 5,000 por el otro coche con el motor de Barney. Historiadores, coleccionistas y aficionados deben preguntarse por el que era claramente “El Vero ultimo”, o si hay otro en alguna otra parte.

 
Mis gracias a Lynn Streeter de Motorcar Gallery, propietaria actual de “El ultimo” por permitirme contar la historia de los dos últimos Pegasos.

 

Si desea ver un Pegaso en acción, pruebe con las películas de medianoche. Una famosa película rodada en 1958, pero que todavía se programa, es “The Spanish Affair”, protagonizada por Richard Kiley. La película se rodó íntegramente en España y es realmente un diario de viaje mal disimulado, ya que Kiley y su acompañante española viajan en un Pegaso descapotable – descapotados, naturalmente. El Pegaso es uno de los últimos Z-103 carrozados por Serra. Curiosamente para un coche deportivo, no tiene asientos envolventes, sino un banco al estilo del biplaza Thunderbird.

 

Otra película en color es de la misma época, pero el título es desconocido y la película bastante. En ésta, el héroe conduce un Pegaso Z-102 dos volúmenes con carrocería de Touring, bastante similar al que es objeto de este artículo. En la última escena, el prota se dedica a perseguir a los malos que conducen un Citroën, les adelanta en su rápido Pegaso y rescata a la chica.


· Texto: Jerry Mc Dermott (Car collector, Marzo 1989)

· Traducción: mortinson

 
     
 

 

 

 

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