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Pegaso Z-102


 

 
     

 

Berlineta Touring BT 2 Ref. 68 

 

 

-el Pegaso de W. Ricart-

 

 

 

Siéntase como un piloto de aviones a reacción en el último “volador” de Pegaso, en una prueba de Neil Dougall.

 

El fabuloso coche deportivo español Pegaso es un nervioso Purasangre que requiere un manejo extra cuidadoso – y ni por un momento deja este elegante y escaso coche de recordártelo. Desde el momento en que dejé las aceras de Madrid, España, con motivo de la prueba de el último Pegaso tipo 103, me di cuenta de que el deportivo azul oscuro no iba a meditar mansamente acerca de mis indicaciones sobre donde dirigirse y cuán rápido hacerlo. ¡Desde luego que no! Este Pegaso era un coche deportivo que parecía personificar nerviosamente mis propios reflejos. O mas exactamente, la sombra de los mismos!

 

Tan pronto como me deslicé tras el volante de aro de madera del Coupé Tipo 103 carrozado por Touring, e hice unos cuantos ligeros ajustes a la distancia del asiento y longitud de columna de dirección, me sentí como si el coche hubiera sido hecho a medida. Sentí la misma sensación natural, acompasada que si fuera un arma hecha a medida o un palo de golf, acompañada de la precisión de un avión de combate.

 

La comparación con un avión de combate puede ser llevada más lejos. Una vez que te acomodas tras el volante, te encuentras en un puesto de conducción con asiento envolvente que agrupa instrumentos y diales de forma efectiva, y que puede dar acomodo a un conductor mayor de 1.80 m de estatura, pero aún así sin derrochar espacio. Recostándote en el asiento, deja caer tu mano derecha desde el volante y aterrizará en el ergonómico mango de la palanca de cambio. La configuración del cambio está impresa en lo alto de dicho mango. La presión de los muelles lleva a la palanca hacia la segunda velocidad si la empujas hacia delante, y la tercera se engrana tras tirar de la misma. A la izquierda están la cuarta y la quinta y a la derecha, la primera y la marcha atrás.

 

Presiona el botón bajo el signo de flecha en espiral del salpicadero y el motor comienza a girar y el escape de voz grave comienza a emitir su excitante rugido. Y mientras esperas a que las agujas de “Temp. Agua” y “Temp. Aceite” suban dentro de sus respectivas esferas, permíteme hacerte partícipe de la información confidencial del que ha sido durante 10 años el coche mas misterioso del mundo.

 

El deportivo Pegaso, producido en la actualidad a un ritmo de sólo una o dos unidades cada seis meses, es unos de los coches rápidos de turismo más excitantes del mundo, y es susceptible de ser convertido rápidamente en un poderoso coche de carreras. Este precioso coche se hizo realidad, ¡como parte de un programa de formación! Así fue como ocurrió: Poco después de que la empresa pública española Empresa Nacional de Autocamiones, S.A. comenzara a construir camiones y autobuses en 1947, la dirección decidió crear una escuela para formar los más avanzados mecánicos. La idea es que estos expertos deberían beneficiarse de unas prácticas mas dirigidas hacia trabajo de precisión, para su utilización posterior en la fabricación de las piezas más complejas de los motores de los camiones y autobuses.

 

Los directores optaron por la idea de fabricar coches deportivos de alta calidad “como práctica”, y esto le pareció atractivo a los contables de la empresa porque gran parte del coste del departamento de formación sería recuperado mediante la venta de los caros coches. Al departamento le quitaban de las manos los preciosos deportivos que fabricaba a tal velocidad, tras la presentación de varios modelos, que la dirección comenzó a tomarse su fabricación más seriamente, aprovechando el bajo coste de la mano de obra en España y la carestía de materiales y maquinaria.

 

El primer Pegaso deportivo emitió su grave rugido de escape en 1951. Era el Tipo 102, dotado de un motor de 2,5 litros y fabricado en la misma factoría de Barcelona que Pegaso había adquirido del famoso fabricante de coches Hispano-Suiza. Desde aquellos días, el musculoso motor – montado en el último Pegaso 103 - ha sido subido a 4,5 litros. Sólo se han fabricado 200 Pegasos desde 1951, y desde 1955 la producción de los coches deportivos ha sido reducida al mínimo con motivo del traslado pieza a pieza desde Barcelona a un nuevo edificio en las afueras de Madrid.

 

El jefe de producción de la División de Coches Deportivos de la fábrica Pegaso, D. Wilfredo Ricart Jr. me dijo: “El proyecto de coche deportivo ha sido prácticamente cancelado. La principal razón de esta falta de actividad es el Plan de Estabilización Económica de España, que comenzó en la segunda mitad de 1959. Como resultado del mismo no disponemos en este momento de demasiados fondos para trabajar, pero tan pronto como la situación financiera se estabilice tenemos planeado volver a producir al 100%” El ingeniero, cuyo cabello empieza a blanquear añadió: “ Entonces construiremos series de 100 o más coches a la vez”.

 

Los coches siempre se han fabricado en pequeñas series y con carrocerías dibujadas por la propia fábrica, el diseñador francés Saoutchik, la empresa italiana Touring de Turín, y últimamente el brillante diseñador español Pedro Serra, de Barcelona. Los potentes motores se fabrican con las mismas máquinas que los de los camiones, pero sus tolerancias son posteriormente comprobadas en una sección especial y son terminados al necesario grado superior separadamente.

 

La estructura básica del Pegaso consiste en un bastidor y habitáculo de plataforma baja, unidos a los pasos de rueda delante y detrás y reforzados en los lugares necesarios con travesaños de chapa de acero. Cuando se le añade la carrocería, el conjunto es extra-resistente, con el fin de soportar la conducción en mal firme de carreteras secundarias, como en gran parte de España.

 

Es difícil dar detalles en lo que respecta a potencia. Con nueve relaciones de compresión, dos sistemas de encendido, tres opciones de carburación y variedad en el combustible utilizado, existen obviamente docenas de combinaciones posibles - y consecuentemente, de cifras de potencia.

 

El más reciente motor 103 de 4,5 litros es un V8 con árboles de levas dobles en culata y relación diámetro-carrera supercuadrada. El bloque-motor, cárter de aceite, culatas, cárter del embrague y la extensión en la parte de atrás, que contiene la transmisión primaria están todos fabricados en aleación ligera. Las grandes válvulas están refrigeradas al sodio y se montan inclinadas dentro de las cámaras de combustión hemisféricas. El acabado del motor es muy cuidadoso y se ve brillantemente impresionante.

 

Ahora ya conoces la historia de este coche tan escaso, al que estás a punto de catapultar a lo largo de la carretera. Ya hemos tenido suficientes palabras. Ahora un poquito de acción. Empuja la palanca de cambios a primera y deja la acera fácilmente y con sólo una ligera presión sobre el pedal del acelerador. Si no eres cuidadoso con ese pedal, vas a ir dejando pedazos de goma de los neumáticos traseros con cada derrapada. Ahora vas cambiando velocidades hasta tercera o cuarta, pero sobre todo NO SOBREVIRES. Eso significa mantener el suficiente autocontrol para evitar el reflejo de reaccionar girando súbitamente la dirección cuando aparece un bache delante del coche. Comete el error y acabarás con el coche mirando hacia el punto del que venías de forma instantánea! La dirección del Pegaso tiene una respuesta tan estresantemente rápida que parece que trazas las curvas con la simple presión de tus manos sobre el volante.

 

Ahora, conduce el deportivo por una zona de curvas más lentas, dando gas según pasas. Observa como se pega a la carretera, tratando las fuertes curvas como si no existieran. Ahora estás tomando las curvas a velocidades que harían volcar contra el arcén a cualquier coche de serie, pero el Pegaso ni se apoya ni emite el mas ligero chirrido de neumáticos. E incluso si consigues que el coche pierda la compostura, un pequeño toque en el acelerador o el aliviar ligeramente la presión sobre el volante, hacen que el nervioso purasangre se asiente de nuevo.

 

El comportamiento es increíblemente suave, considerando que este coche puede ser trasformado de forma simple en un coche de carreras de primera clase. Deja que las ruedas exteriores salgan del asfalto y pisen la tierra. Pisas los baches y apenas notas su existencia. Ahora, dale vida al motor. En cuarta, a 150 Km/h, pon cuidado de no tratar al acelerador demasiado bruscamente – porque el hacerlo incluso a esa velocidad mandará tu cabeza hacia atrás al tiempo que el coche gana velocidad rápidamente. Ahora, pisa el freno varias veces y observa como parece que alguien ha colocado una pared invisible delante del coche.

 

Y cuando vuelvas a acelerar nuevamente, catapultando al Pegaso a lo largo de la carretera, saborearás la emoción de una conducción que recordarás toda tu vida. La pena es que sea una emoción tan cara y escasa. Pero es una emoción que es posible que los australianos podamos saborear en los años venideros al volante de un Pegaso deportivo o del “hermano mayor” de seis asientos que la fábrica Pegaso piensa construir tan pronto como el dinero esté disponible en España.

 

Este “hermano mayor” que podría haber estado en producción en este momento en grandes volúmenes, de no haber introducido el Gobierno Español el Plan de Estabilización, será un modelo compacto cuidadosamente terminado, diseñado con la mas alta precisión y dirigido al mercado mundial. Cuando haga su aparición, el rojo caballo volador del emblema de Pegaso promete alcanzar nuevos niveles.

 

Parece que deberemos esperar aún unos años antes de que Australia tenga el honor de ver su primer Pegaso. Pero esta famosa empresa española ya ha puesto sus ojos en los ingresos de exportación que podrían proporcionarle estos coches. La reciente prohibición inglesa de que las empresas obtengas deducciones fiscales en coches con valor por encima de las £ 2.500, hará que los ojos españoles no se posen en esas islas. De nuevo América será el mercado maduro, con todos esos mágicos dólares flotando en el espacio.


· Autor: Neil Dougall (Sport Car World, Julio 1961)

· Gracias a Cisco por enviar el reportaje y a mortinson por la traducción

 
     
 

 

 

 

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