Para mí, es un entretenido y variado número. Me han gustado los artículos de Blas Solo, bien documentados y con su pizca de gracia. Sin embargo, menos que otras veces las columnas de colaboradores fijos, incluso hay alguna menos. Y también me gustaría que las pruebas de los modelos fueran más técnicas y menos descriptivas de las sensaciones del probador, teniendo en cuenta que estas necesariamente están sesgadas porque el coche es viejo y tiene un dueño que lo único que querría es que en la prueba tuviese una avería o un accidente por forzarlo. Pero, claro, así los resultados son, a veces, discutibles.
Finalmente, no sé de otros lectores, pero en mi caso, cuando se comunica algo a la dirección de la revista, el retorno al lector es nulo. No era así en otros tiempos, y creo que no iría mal al menos contestar a los correos con un par de palabras. Dudo que sobren los que intentamos participar, aun solo como aficionados, en una publicación que la sentimos como un poco nuestra.
Pero bueno, agradecido por el esfuerzo de seguir publicándola y seguiremos por ahora con la liturgia de ir al kiosco cada mes.