Por motivos estrictamente religiosos en casa es rarísimo que entren diésel o gasolina con menos de seis cilindros… así que, efectivamente, hablamos de un 3.2 V6.
La sensación de llevarlo es algo especial: el coche transmite empaque, sonido bronco y una nobleza de chasis que, aunque no sea el más ligero ni ágil, te hace sentir que conduces un gran turismo con mucha personalidad. Es de esos coches que, más que correr, que también corre, te envuelven y te hacen disfrutar cada cambio de marcha, cada acelerón y cada curva.
A veces en el garaje me quedo un rato mirándolo, quizá no haría falta ni conducirlo
Eso sí, reconozco que si no tuviese coche de empresa, no descartaría como coche de uso diario el JTD, porque al final la razón y el bolsillo también mandan… aunque duela un poco en el alma alfista.
Y con respecto al 1.8T creo que es una compra mucho más coherente que el 3.2 pero nunca he comprado un Alfa usando la lógica.
Las plazas de atrás testimoniales, mido 1,80 y si me pongo cómodo detrás solo se puede sentar Monchito el muñeco de José Luis Moreno que tiene las piernas de trapo.
En fin, que es un gran coche, si tienes oportunidad y puedes, hazte con uno. Da igual el motor, lo importante es que esté bien cuidado, no te va a defraudar.
Ahora, pese a que han subido bastante todavía se encuentran a “buen precio”, el Brera tiene un gran potencial y en unos años su valor se disparará.
Saludos y cualquier duda que tengas ya sabes dónde estoy.