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2002: Marruecos en un Renault 4

Tema en 'Viajes y Gastronomía' iniciado por Arnau, 28 Feb 2011.

  1. JOSEPIN

    JOSEPIN Miembro

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    Hola Arnau,
    Gracias por el relato, lo estoy disfrutando imaginándomelo todo. Es una suerte para ti haber tenido esa experiencia, y para nosotros que la compartas.
    Saludos.
    Josepín.
     
  2. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    Sigamos....

    De Guelmin a Marrakech -que es probablemente el lugar más interesante en el que descansar antes del asalto el Atlas- viajé por el interior. Las temperaturas eran bastante más elevadas que en la costa y el terreno prácticamente llano. Esa notable ausencia de accidentes georgráficos permite unas carreteras nacionales que discurren sin apenas cambios de dirección. Ayudado por un ligero viento de cola, el Renault 4 mantenía con facilidad los 120 km/h de crucero y -por mucho que la temperatura exterior fuera de 45º- seguía funcionando cómodamente entre los 85º y los 90º.

    Pero pronto descubrí que esta conducción -aparentemente fácil- también escondía unas trampas que iban más allá del tedio.

    1.- Los cambios de dirección se producían bruscamente y sin señales de aviso. Era relativamente habitual que -tras una recta de diez kilómetros- se encontrara una curva de 90º que difícilmente podía negociarse a más de 70 km/h. Y una recta de diez kilómetros es muy larga y aburrida, por lo que uno tiende a hundir el pie derecho sin darse cuenta y al cabo de 10 minutos de no tener que mover ni un centímetro el volante ya no espera tener que hacerlo. El coche acabó tambaleándose mientras oía como los neumáticos elevaban su particular canto de protesta y comprendí entonces que en ese país se gastan más dirhams en banderas que en señales viales. ;)

    No hubo más remedio que esforzarse para no perder la concentración y mantener los ojos bien abiertos -eso sí- tras unas buenas gafas de sol.

    Y 2.- Antes he dicho que el terreno era prácticamente llano. No es ningún error. Cada 30 o 40 kilómetros -aproximadamente- pasaba por una especie de badén que no estaba asfaltado. Como la primera vez no me lo esperaba, lo pasé a unos 80 km/h dejándome ahí la mitad de las suspensiones del coche. Pero, contrariamente a las curvas, estos badenes estaban siempre señalizados con un cartelito que ponía "Oued xxxx". Tras pasar 3 o 4 comprendí que no eran, en realidad, nada más que ríos.

    [​IMG]

    De todos modos, un 99% de los "Oueds" por los que pasé ese agosto del año 2002 estaban secos y no tenían puente ni un aspecto tan "refrescante" como el de la fotografía. Marruecos es un país eminentemente árido, con unos limitadísimos recursos hídricos y cuando llueve lo hace con la suficiente fuerza como para que el agua se lleve el asfalto que se haya podido colocar en el lecho de cualquier río. Una verdadera lástima porque aunque se ahorraran las banderas, tampoco iban a tener dirhams suficientes para construir puentes con los que sortearlos :(.

    Ya en territorio nacional, pensé en los ríos que tenemos en España. ¿Alguien se ha preguntado alguna vez de donde viene el topónimo "Guadalquivir"? Probablemente se lo debamos a unos árabes que -mientras estuvieron aquí- llamaban a ese río "Oued El-Khebir";).

    Saludos.
     
  3. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    Hola.

    En mi última intervención olvidé otra de las trampas que escondían las carreteras marroquíes, por lo menos en el año 2002. No es otra cosa que la prácticamente inexistente iluminación artificial. La noche era muy negra y eché de menos -como nunca- que el cuatro viniera equipado con luces H4.

    Porqué a 100 km/h se recorren casi 30 metros por segundo y los focos convencionales de un cuatrolatas no dan un haz de luz bueno de muchos más metros. Como en las carreteras convivían vehículos tan distintos como lo eran sus velocidades de desplazamiento, un alcance era mucho más probable que en España. La palma en ese sentido se la llevaría una família de 4 miembros que viajaba en una Mobylette. Iban a unos 25 km/h, con las luces fundidas y por el carril, ante la ausencia de un arcén practicable. El hombre conducía, entre sus piernas llevaba un crío de 4 o 5 años, la mujer iba detrás y -a modo de mochila- llevaba un bebé de no muchos meses.

    Yendo a 100 km/h y ellos a 25 km/h, era como si estuvieran parados mientras me acercaba a 75 km/h y a esa velocidad se cubren más de 20 metros por segundo. Contando con un tiempo de reacción normal, cuando los vi ya sólo fui capaz de dar un enérgico volantazo. Los esquivé, pero creo que fue uno de los momentos en que el viaje desprendió más olor a tragedia.

    Llegar a Marrakech de día nos hizo comprender porque se la conoce también como "la ciudad roja". No sólo es por el colorido de muchos de sus edificios, sino porque los alrededores son de de un terreno rosado que parece arcilla. No obstante, es un terreno duro en el que el sol dibuja unas líneas transversales que parecen cicatrices. La temperatura máxima durante el mes de agosto en esa ciudad es de 48º de media y eso significa que días de más de 50º hay unos cuantos.

    En circulación urbana echamos de menos que el coche tuviera unas gomas de mayor sección. No para practicar una conducción briosa sino porque -aún arrancando y frenando reposadamente- el asfalto estaba tan caliente que castigaba sobremanera los neumáticos y éstos ya no dejaron de chirriar. Evidentemente, el ventilador estaba permamente encendido pero el coche no llegó a calentarse, supongo que porque el sistema estaba limpio y en buen estado.

    [​IMG]

    Lo que uno se encuentra ascendiendo al Atlas es un contraste mayúsculo, porque la cima de esa montaña supera los cuatro mil metros y las gentes del lugar afirmaban que no era difícil ver nieve durante el verano. Pero no tuvimos oportunidad de corroborarlo, a pesar de que nos acercáramos lo suficiente para hacerlo. En la medida en que asciendíamos, la carretera se iba degradando y las cuestas empezaron a poner de relieve las limitaciones del coche. No olía la tercera y eso que la subida acababa de empezar.

    Ese sofocante calor y el camión que nos precedía arrastrándose penosamente a 30 km/h hicieron que la temperatura del coche empezara a subir inexorablemente. No había suficientes caballos para adelantar sin jugársela y el radiador recibía muy poco aire a esa velocidad. La cuesta -que probablemente era de más del 8%- implicaba ir a fondo para que el coche aguantara las 2000 r.p.m con la segunda insertada y se me hizo eterna mientras no dejaba de mirar el termómetro de líquido refrigerante con el rabillo del ojo. 90º, 95º, 100º, 105º... Finalmente -y cuando ya empezaba a notar el coche bastante "mantecoso"- la cuesta nos dió un respiro y comprendí porque los participantes del "4L Trophy" ponen un segundo ventilador a sus coches. Sin duda, nos hubiera ido de perlas en esas circunstancias.

    El tráfico disminuyó y la carretera se hizo cada vez más virada.

    Empezaba el verdadero Atlas.
     
  4. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    La disminución de tráfico que se percibe durante la ascensión hacia el Atlas se debe a la escasa población autóctona. Esas montañas son el área de Marruecos más cercana al cielo y el clima es muy extremo. Con más de cuatro mil metros de altura, tanto el frío como el calor son intensos y las condiciones de vida particularmente duras.

    El gobierno marroquí no se ha gastado mucho dinero en construïr unas vías seguras y modernas que ni en siglos iba a amortizar. Eso se traduce en unas curvas imposibles, ciegas, y en las que es fácil encontrarse gravilla amén de muchas otras sorpresas.

    [​IMG]

    A pesar de que la vía es de doble sentido, en muchas zonas ni siquiera lograrían cruzarse dos motocicletas con éxito y por eso en cualquier guía de viajes se recomienda hacer sonar el claxon para evitar una colisión con los que puedan ir en sentido contrario. Es una muy buena táctica porque el escaso tráfico que encontramos por ahí era tan peligroso o más que el que habíamos padecido anterioremente, aunque no corriera a cargo de los autóctonos.

    No muchos marroquíes circulan por el Atlas, que es una montaña que tienen cerca y que quizá por eso no la valoran tanto como los occidentales como destino turístico. El tráfico corre a cargo de occidentales con complejo de "Rambo" que circulan en todoterrenos de alta gama, equipados con snorkels y cabestrantes y en los que nunca falta el aire acondicionado. Los conductores van incluso vestidos de camuflaje y hacen una conducción bastante temeraria, impulsados por el deseo de poner a prueba sus monturas sin tener en cuenta que están en realidad circulando por una carretera.

    Sólo una cosa me consoló del asco que me dio la prepotencia que esos aprendices de "Rambo" se gastaban y es que fui capaz de llegar al mismo sitio con mi modesto 4 latas ;).

    También recuerdo a media subida un chico marroquí de no más de 8 años que estaba a cargo de un grupo de 10 o 15 cabras. Tuve que detenerme para no arrollarlas y sin darme cuenta apareció ese niño en la ventanilla para pedirme un dirham. Le dí 5, puso unos ojos como platos y empezó a apartar a las cabras a coces.

    Pensé que tocando la bocina antes de las curvas ciegas no solo estábamos advirtiendo de nuestra presencia a los "Rambos"....
     
  5. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    Las panorámicas que se divisan desde el Atlas -aunque no sea llegando a su cima- son difíciles de describir. Porqué Marruecos es un país tan plano como limitado de recuros hídricos y desde ahí todo lo que se veía era una planície apenas decorada por unos pocos poblados y alguna que otra ciudad que parecía de juguete. No hacía mucha calor, gracias a la altitud, el sol picaba de un modo incluso superior al que ya habíamos venido padeciendo y me sentí cerca del cielo, en buena medida gracias a que disfrutamos de un día sin nubes como lo son la gran mayoría de los de cualquier verano.

    De ahí nos fuimos a ver las cataratas de Ouzoud que es un impresionante salto de más de 130 metros de agua que proviene del deshielo de las cumbres que dejábamos atrás. Quizá sea lo más similar al paraíso que yo haya podido ver jamás y un contraste mayúsculo respecto a la aridez de buena parte del país que hasta entonces habíamos recorrido. Porqué el agua es vida y la vida no deja de ser el verde que prolifera en ese lugar dándole una estampa prácticamente tropical.

    [​IMG]

    Se trata de una zona esencialmente turística, repleta de restaurantes en los que comer y un párquing digno de un centro comercial en la entrada por el que campan a sus anchas unos monos a la búsqueda de los desperdicios que los turistas van dejando tras de sí. No hay que fiarse, porqué cuando campan a sus anchas quiero decir que uno se los puede encontrar saltando entre los coches y -a pesar de que no me parecieron a priori animales peligrosos- tampoco intenté acercarme mucho a ellos.

    En el fondo -y en ese momento- se me rompió quizá uno de los tópicos con los que me había adentrado en ese país. Porque esperaba ver muchos camellos y -en libertad- vi sobretodo monos. Los camellos me parecieron ya por áquel entonces animales muy alejados del mundo real y esencialmente utilizados para atraer a los turistas que lo van fotografiando todo.

    Nuestro guía -sí, también ahí un simpático marroquí nos acompañó mientras buscábamos un sitio en el que comer- nos explicó cosas del lugar y nos llevó a un antiguo molino de harina que era una grosera muestra de la precariedad y de la economía de subsistencia que han llevado los autóctonos hasta la irrupción del turismo.

    Tampoco había que llevarse a engaño, nuestro guía nos contó que el cólera apenas había logrado erradicarse y -aún en pleno 2002- aparecían brotes de vez en cuando. Un poco asustados, pedimos una "Tajine" que era una especie de guiso con mucha verdura y poca carne que se prepara en un cuenco de barro tapado con otro cuenco en forma de cono. Un plato tan popular como el cuscús -pero quizá menos conocido fuera de sus fronteras- que pensamos que era más seguro que comer algo crudo.

    El sol ya no picaba tanto -quizá porque también tuvimos que esperar un buen rato hasta que la "Tajine" se enfrió lo suficiente- y los turistas habían ido desfilando hacia sus hoteles. A pesar de que la luz había disminuído, se mantenía ese ruido del agua que chocaba violentamente contra el suelo y que -al salpicarnos- nos mantenía frescos.

    Pusimos en marcha el coche, oímos al motor Sierra ronronear y comprendimos que había llegado la hora de regresar a casa...
     
    Última edición: 6 May 2011
  6. Davidclx

    Davidclx Miembro bien conocido

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    Precioso tema, simplemente precioso. Gracias por deleitarnos con estas crónicas.
    Un saludo.
     
  7. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    ¡Gracias, David!

    Escrito por Usuario G:

    Lo que me ha hecho estremecer es imaginarme uno de esos monos saltando sobre tu coche....:-( Teniendo en cuenta lo endeble que es la chapa de los 4 latas, el pobre hubiera acabado hecho un ocho.

    Escrito por Arnau:

    Si llega a tratarse de una versión TS, puede que hasta hubiera acabado haciéndome amigo de los monos;).

    Bromas a parte, no tuve que evaluar daños. Quizá los primates eran más listos de lo que me pensaba y se centraron en los coches de los "Rambos" de una economía teóricamente más saneada que la de los que viajábamos en un Renault 4.

    La vuelta fue bastante plácida, en buena medida porque los kilómetros no cayeron en saco roto y ya sabíamos donde podían esconderse las trampas. Nos dirigimos hacia la costa a un tranquilo crucero de 90 km/h y tan pronto como nos fue posible entramos en la autopista para aumentar nuestro crucero acercándonos al límite de las posibilidades del coche.

    Íbamos entre 120 y 130 km/h permitiendo que las pocas cuestas que había impusieran su ley, pero tratando de recuperar velocidad en los llanos. Con la cuarta de 31,5 km/h por cada mil vueltas el motor giraba a unas 4 mil revoluciones por minuto y ni siquera entonces -como es bien sabido- el motor Sierra de un Renault 4 es demasiado ruidoso. En esas circunstancias lo más molesto era la sinfonía de ruídos aerodinámicos que un CX de 0,42 no perdona jamás.

    Pero poco nos duró la alegría porque de golpe se empezó a oír un fuerte ruído de fricción en la rueda delantera izquierda del coche. Algo se había roto, no sabíamos que era y parecía aconsejable conducir de un modo menos viril. Llegamos a Tanger, llevamos el coche a un taller y nos dijeron que habíamos roto un rodamiento.

    [​IMG]

    Me miré el coche y pensé que quizá empezaba a mostrar síntomas de fatiga. Dudé de si encargar que cambiaran también el rodamiento de la rueda derecha, pero me pudo la desconfianza que me inspiró un taller tremendamente sucio y desordenado a pesar de que el coche estuvo listo en un par de horas por un importe total de una treintena de euros.

    Llegamos al puerto de Tánger y la policia -perros incluídos- examinaron a fondo el coche. Tragué saliva y no únicamente por los gendarmes o por la ansiedad que mostraban los perros mientras husmeaban el interior. Cuando entramos en Marruecos -doce días atrás- había sucedido algo que olvidé contar y que nos hizo desconfiar de como funcionan las leyes en ese país. Nos pidieron los pasaportes, se los llevaron y tras diez minutos nos los devolvieron preguntándonos si conocíamos a un señor llamado XXXX. Un familiar cercano con el que comparto apellido que en 1970 ingresó en prisión por actividades contra el regímen que por aquél entonces empezaba a languidecer en España. Llegó a compartir galería con el Lute que además le ofreció participar en aquella huida del penal del Puerto de Santa María que mantuvo en vilo a media España durante 1974.

    En calidad de preso político, ese familiar salió tras ser amnistiado en 1977. Pero, ¿qué clase de amnistía fue realmente? Porque a pesar de que en España ese señor pudo rehacer su vida, la depuración de archivos salta a la vista que no tuvo mucho más alcance que el de los límites de nuestras fronteras.

    Estábamos abandonando Marruecos y me acordé también de aquello que leí en alguna guía de que uno nunca debe detenerse durante el viaje a indicación de ningún autóctono. Se han dado casos en los que entonces un traficante aprovecha la ocasión para colocarte droga en algún rincón del coche y el contacto del traficante que hay en España te para con otra excusa para quitártela.

    A pesar de que durante nuestro periplo nos detuvimos un montón de veces, nadie nos había eligido como camellos. Y -con amnistía o sin ella- cargamos el coche en un ferry con destino a Algeciras...
     
    Última edición: 22 Sep 2011
  8. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    Hola.

    Tras un viaje de esta índole uno ya no tiene tan claro donde está su casa, más allá del lugar en el que se ha acostumbrado a vivir. Porqué cambiar -aunque sea por unos pocos días- de cultura y atreverse a sumergirse en la de los demás le transforma a uno para siempre.

    Pero al llegar a España nos dimos cuenta de lo mucho que echábamos de menos aquél jamón de jabugo al que estábamos acostumbrados y a aquellas cervezas a las que habíamos tenido que renunciar durante casi dos semanas.

    Se había hecho tarde, nuestros relojes marcaban casi tres horas más que cuando salimos de Tanger y -a pesar de que pusimos en marcha el coche con la intención de cubrir kilómetros hacia Barcelona- nos detuvimos ante un restaurante de Algeciras que exhibía unos relucientes barriles de cerveza y unos suculentos platos de virutas de jamón en la entrada.

    [​IMG]

    Había un enorme cartel que rezaba "Casa Montes" y no pudimos evitar la tentación de detenernos para entrar a husmear. Evidentemente nos inchamos a cervezas y a platos de jamón mientras nos dedicábamos a escribir en una pequeña libreta aquellas imágenes que nos venían a la mente de nuestra aventura:

    *La temperatura del cuatrolatas flirteando con los 120º durante la ascensión al Atlas.
    *Los vendedores de higos que estaban tranquilamente sentados en los carriles de aceleración de la autopista.
    *Los Mercedes 240 D que iban deteniéndose para dejar a tantas personas como recogían antes de iniciar la siguiente etapa.
    *La mirada vivaz de áquel niño que nos detuvo ayudándose de sus cabras para obtener un par de dirhams.
    *Otras cabras que habían aprendido a subir a los árboles para alimentarse de lo único que era verde en el lugar en el que vivían.
    *Las bolsas de plástico que revoloteaban en el aire como si fueran pájaros.
    *Los ruídos, colores, olores, sabores y sinsabores de la plaza de Jamaa-el-Fna.
    *Las llamadas a la oración que acabamos oyendo incluso en la soledad del desierto.
    *Esas banderas rojas y verdes que rompían con una implacable armonía de ocres.
    *Los asnos cargados con alforjas de 200 kilos de agua, Coca-Cola y Fantas que iban distribuyendo entre los restaurantes de Ouzoud mientras sorteban las piedras del camino.
    *El hedor a carne podrida de los zocos cuando la temperatura rebasaba los 40º.
    *Aquella família de cuatro miembros arrastrándose penosamente a 25 km/h a bordo de una vetusta Mobylette.
    *Otra família que despedía con lágrimas en los ojos a un joven que -junto a su petate- descendía por un barranco a la búsqueda de una patera con rumbo a los sueños de un país entero.
    *El cólera que me invadió cuando descubrí una rascada en una aleta, a pesar de que el marroquí que había estado vigilando el coche ya me había cobrado los 10 dirhams habituales.

    Y nos quedamos sin hojas, a pesar de que afortunadamente seguían llegando platos de jamón mientras íbamos rellenando nuestras jarras.

    Lo que queda es una historia "sin historias" gracias a que de buena mañana el coche pareció tener ganas de cubrir los kilómetros que quedaban hasta Barcelona sin rechistar. Nos turnamos al volante durante el día y durante la noche y sé -aunque el tiempo se haya encargado de difuminar el recuerdo- que llegamos una soleada mañana a Barcelona.

    Aparqué bastante mal -sin hacer todas las maniobras que había que hacer- y dejé que el coche se tomara el descanso que siempre han merecido los buenos guerreros.
     
    Última edición: 2 Jul 2011
  9. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    Escrito por usuario CH:

    Un fantástico relato, bien expuesto y bien descrito, si un occidental tiene que resumir Marruecos, tú lo has hecho con precisión de cirujano.

    Muy bueno.


    Escrito por Arnau:

    ¡Muchas gracias, usuario CH!


    1.- El coche:

    *Un Renault 4 (FASA 1128) matriculado el 21 de Junio de 1984.

    *Mecánicamente estaba de orígen, a excepción del embrague que había sido sustituído a los 185000 km.


    2.- El viaje:

    *Partida: 2 de Agosto de 2002. El coche indicaba 220568 km

    *Llegada: 16 de Agosto de 2002. El coche indicaba 225997 km

    *Kilometraje total: 5429 km

    *Duración del viaje: 13 días y 14 noches

    *Media de kilometraje diario: 416 km

    *Gasolina consumida: 342,1 litros.

    *Consumo medio: 6,3 litros cada 100 kilómetros.


    3.- Herramientas y recambios que llevamos:

    *Una rueda de recambio, aparte de la que ya iba en el coche.

    *Una caja de herramientas básicas.

    *Un bidón de 5 litros de aceite motor.

    *Un bidón de liquido anticongelante.

    *Una caja de bombillas.


    4.- Lo que usamos:

    *Las herramientas para limpiar el carburador.

    *Medio litro de aceite para ponerlo a nivel.


    5.- Averías:

    *Rodamiento delantero izquierdo que cambiamos en un taller de Tanger, ya de vuelta hacia España.


    6.- Desperfectos y/o desgaste prematuro que se observó tras el viaje:

    *El rodamiento delantero derecho que aún era de orígen tuvo que ser sustituído a los 231000 km

    *El motor empezó a consumir aceite -a pesar de que aún ofrecía buen rendimiento- y lo cambié a los 235000 km.

    *La pintura de origen ya estaba algo gastada tras 18 años de vida, pero el sol abrasador y los pequeños golpes de aparcamiento sufridos durante el viaje hicieron recomendable llevar el coche al taller de chapa y pintura. Se pintó con 245000 km en el marcador.

    *Los asientos cedieron y la tapicería quedó deslucida por culpa del sudor que llegó a absorver. Todos los asientos se cambiaron a los 250000 km.


    En definitiva -y a sabiendas de que es una apreciación personal-, creo que un viaje de esta índole supone un desgaste acelerado para cualquier vehículo y que esos casi 6000 km fueron equivalentes a 50000 km si los hubiera recorrido por las más civilizadas carreteras de nuestra piel de toro. Si se tiene en cuenta que los hicimos en un coche viejo y ya bastante rodado, a nadie debe sorprenderle que tuviera que arreglar un sinfín de cosas para que volviera a estar en forma y sobre todo listo para disfrutar de una tan buena como merecida vejez.

    En este caso no se trató de una restauración completa porque, a pesar de todo, siguió siendo mi único coche y tampoco pude prescindir seis meses de él.


    Y 7.- Reflexiones finales:

    Un viaje de esta clase es una enorme aventura, ¡que duda cabe! Pero quizá lo que se pregunte el aficionado es la idoneidad de hacerlo en un "renolillo" como lo hacen año tras año los participantes del "4L Trophy", por ejemplo. Y ahí creo que ya caben bastantes más matices.

    Porque una cosa es comprar un cuatrolatas por 500 euros, prepararlo un poco y lanzarse a la aventura y otra muy distinta es enfrentarse a un viaje de este tipo con el coche que uno desea conservar. La primera opción me parece a todas luces recomenable porque este tipo de coches no dejan de ser fiables, robustos y -aunque empiecen a ponerse "folloneros"- cualquiera es capaz de arreglarlos con unas mínimas nociones de mecánica y una caja básica de herramientas.

    En esas condiciones se echará de menos el aire acondicionado, pero no disfrutar de él permitirá al viajero acercarse más -si cabe- a los autóctonos y puede llegar a sentir que no solamente ha cubierto kilómetros sino que ha viajado a través del tiempo.

    Evidentemente, yo no volvería a hacer un viaje de este tipo con mi coche. Pero no tanto por la sospecha de que el coche no lo iba a soportar, sino porque ya no estoy muy seguro de que después iba a encontrar las energías y las piezas con las que catapultarlo hacia la eternidad:

    [​IMG]

    Saludos.

    Arnau
     
    Última edición: 9 Oct 2011
  10. Arnau

    Arnau Nuevo miembro

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    Hola!

    Un anuncio que me ha llamado poderosamente la atención:

    http://www.leboncoin.fr/voitures/218072129.htm?ca=12_s

    Si no lo he entendido mal es para ofrecer por 1000 euros un Renault 4 completamente preparado para hacer el 4L Trophy. Me ha parecido muy interesante porque es una manera de disfrutar de esta interesante aventura por un precio menor al que probablemente sale buscar un coche y prepararlo si no disponemos de él. También -y según mi experiencia- puede resultar más económico que catapultar hacia la eternidad nuestro clásico tras un viaje de este tipo.

    ¿Quien duda de la cultura por los clásicos de nuestros vecinos?

    Saludos.
     
    Última edición: 18 Sep 2011

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